UN NUEVO SALUDO

Bien­ve­ni­dos a recuncar.com, un espa­cio ínti­mo don­de la pala­bra no pide per­mi­so. Aquí escri­bo por­que me nace, por­que me due­le, por­que me impor­ta. Por­que, aun­que mi len­gua de escri­tu­ra sea el cas­te­llano, mi raíz es galle­ga, y des­de ella lucho, recuer­do y resis­to.

Este blog no es un ejer­ci­cio lite­ra­rio ni un esca­pa­ra­te de per­fec­ción lin­güís­ti­ca. Es un acto de memo­ria. Escri­bo des­de Madrid, entre ladri­llos sin alma, don­de el cie­lo ape­nas se deja ver y la pri­sa lo devo­ra todo. Pero cada pala­bra que dejo aquí es un inten­to de vol­ver, de ten­der un puen­te hacia esa Gali­cia que me habi­ta, aun­que esté lejos.

Lucho por Gali­cia des­de el cas­te­llano. Por­que no hay una sola for­ma de amar una tie­rra. Por­que tam­bién se pue­de defen­der lo pro­pio des­de otra len­gua, sin trai­ción ni renun­cia. Por­que el cas­te­llano, cuan­do se escri­be con alma galle­ga, tam­bién sabe a orba­llo, a car­ba­llo, a río que no se detie­ne.

recuncar.com es mi for­ma de resis­tir al olvi­do. Aquí reco­jo lo que se esca­pa: los ros­tros que ya no están, los silen­cios que deja­ron hue­lla, los pai­sa­jes que la memo­ria se empe­ña en con­ser­var. Escri­bo para no per­der­me, para no per­der­los. Para que Gali­cia no se dilu­ya en la dis­tan­cia ni en el rui­do.

No escri­bo para agra­dar. Escri­bo para recor­dar. Para que quien lle­gue has­ta aquí sepa que hay belle­za en la melan­co­lía y fuer­za en la vul­ne­ra­bi­li­dad. Que la emo­ción tam­bién se pue­de decir en cas­te­llano sin dejar de ser galle­ga. Que la iden­ti­dad no se mide por la len­gua que usas, sino por lo que defien­des con ella.

Este blog no se cie­rra. No pien­so callar­me. recuncar.com es mi casa, mi voz, mi for­ma de seguir dicien­do que Gali­cia impor­ta. Aun­que esté lejos. Aun­que escri­ba en otra len­gua. Aun­que no cum­pla con lo que se espe­ra.

Aquí sigo. Con erro­res, con alma, con memo­ria. Por­que escri­bir es mi mane­ra de seguir vivo. Y Gali­cia, aun­que no la nom­bre en cada línea, está en cada pala­bra. (Nie­blas y lem­bran­zas) (1995–2025)

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