LA GAITA GALLEGA

La gai­ta es vien­to que habla, alma que res­pi­ra, memo­ria que cami­na des­cal­za por los mon­tes de nues­tra tie­rra. Es un gri­to anti­guo que des­pier­ta a los robles, que hace dan­zar la nie­bla entre los peñas­cos, que lla­ma a los muer­tos para que bai­len con los vivos en rome­rías eter­nas.

En su fue­lle vibra el cora­zón de un pue­blo que nun­ca se rin­dió, y en su pun­te­ro los dedos dibu­jan una his­to­ria que no se olvi­da. Cada nota es un lamen­to, una ale­gría, un secre­to guar­da­do en las entra­ñas del tiem­po.

La gai­ta es madre e hija, es fue­go y llu­via, es fies­ta y due­lo. Cuan­do sue­na, Gali­cia ente­ra levan­ta la cabe­za y recuer­da quién es, de dón­de vie­ne y hacia dón­de va. Por­que la gai­ta no es solo músi­ca: es san­gre, es raíz, es liber­tad. (Nie­blas y lem­bran­zas) (1995–2025)

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