El Cuestionario Proust es una serie de preguntas diseñadas para explorar la personalidad, gustos y aspiraciones de quien lo cumplimenta. Aunque no fue creado por el escritor francés Marcel Proust, su nombre se asocia a él porque respondió este tipo de cuestionario en su juventud, dentro de un «álbum de confesiones» que era popular en la época victoriana.
Este cuestionario tiene un origen curioso. Como he dicho, no fue creado por el autor de En busca del tiempo perdido, sino que era un juego de salón popular en la época victoriana llamado «álbum de confesiones», una especie de test de personalidad que circulaba entre amigos para revelar aspectos íntimos de su carácter y gustos.
Las preguntas abarcan desde lo más íntimo ―como el mayor miedo o el ideal de felicidad― hasta aspectos más triviales como el color favorito o el héroe de ficción preferido. Con el tiempo, este cuestionario se convirtió en una herramienta popular entre periodistas y entrevistadores para conocer mejor a artistas, escritores y celebridades. No es un cuestionario cerrado. Con los años se han ido añadiendo preguntas. Como he hecho yo.
Hoy en día, el Cuestionario Proust se utiliza en una sorprendente variedad de contextos, más allá del ámbito literario o periodístico: entrevistas personales y mediáticas, liderazgo, herramienta para fomentar la empatía, mejorar la comunicación y fortalecer equipos, conocer mejor a sus colaboradores y descubrir talentos ocultos… Muchas personas lo utilizan como ejercicio de introspección, clarificación de valores, deseos y prioridades, funcionando casi como una forma de autoanálisis, un estímulo de la reflexión y así fomentar la expresión personal. Es muy frecuente que las redes sociales y los blogs lo incorporen porque su formato atractivo y personal lo hace ideal para contenidos virales o publicaciones que buscan conectar emocionalmente con la audiencia.
En resumen, el Cuestionario Proust ha pasado de ser un juego de salón a una herramienta versátil para conocerse a uno mismo y a los demás.
El Cuestionario Proust es una invitación a la introspección, algo muy necesitado en estos tiempos de superficialidad y pueril simpleza.
¿Te animas a responderlo tú también? Yo lo he hecho. Te invito a leerlo.
- ¿Principal rasgo de su carácter?
Confianza, racionalidad, empatía, inseguridad, cobardía, amabilidad, intraversión, impulsividad y creatividad literaria.
- ¿Qué cualidad aprecia más en un hombre?
Honestidad, sentido del humor y determinación.
- ¿Y en una mujer?
Honestidad, sentido del humor y determinación.
- ¿Qué espera de sus amigos?
Que comprendan mi parsimonia y que respeten mi espacio. Además, que no me juzguen como yo no juzgo a nadie.
- ¿Su principal defecto?
Los frecuentes brotes de asociabilidad por timidez. No los soporto. Son vehementes arrebatos que me transportan a un abandono incomprendido por muchos. Además, del maldito complace que me convierte en un ser maleable en ocasiones. No saber inglés.
- ¿Su virtud que nadie conoce?
La capacidad de guardar secretos ajenos. Como decía Lope de Vega con respecto al amor: quien lo probó lo sabe. Creo que la escucha también. Deberían contestar las personas que conviven conmigo.
- ¿Su ocupación favorita?
Leer, aprender, una grata conversación, escuchar a Los Secretos, colgar entradas escritas por mí en mi blog en castellano. Y si me permito un rapto de palpable egocentrismo: ver cómo aumenta el número de suscriptores a mis blogs.
- Usted se ve y los demás lo ven…
Me encanta esta pregunta.
Y respondo con las palabras literales ―creo― de una compañera: ojalá te vieras tú como te vemos los demás.
Esta segunda contestación, que llevo años deseando hacer pública, aparenta que modelo un comportamiento soberbio y engreído. Soy muy generoso. Siempre lo he sido. Con todo el mundo. Y esto me ha llevado, me lleva y me llevará a una cruda realidad: estar mojama económicamente.
- ¿Cómo es profesionalmente?
Responsable, organizado, dedicado, colaborador, olvidadizo, adaptable, empático, gruñón y generoso en las correcciones.
- ¿Su ideal de felicidad?
Vivir de acuerdo con los ideales que me transmitieron mis padres, minimizar mi dolor físico y emocional y encontrar un día la serenidad interior que me haga vivir en paz.
- ¿Cuál sería su mayor desgracia?
El dolor físico en mi hermana y en mis familiares y amigos. Lo pude comprobar en un primo mío y no se lo deseo a nadie.
- ¿Qué le gustaría ser?
Un profesor y un escritor con una buenísima memoria.
- ¿En qué país desearía vivir?
En España, en concreto en Galicia. Nada de grandes ciudades.
- ¿Su color favorito?
Sin dudarlo, el azul y todas sus variantes.
- ¿Alguna obsesión superada? ¿Actual?
La apariencia. El qué dirán de mí. Tengo una compañera que me ha dicho que eso no lo he superado.
¿Actual? Sí. Mi blog. Quiero que todo el mundo se suscriba. Pero no por un «postureo literario», no, sino porque estoy convencido de que hay gente que no lo conoce y que disfrutaría leyéndolo. De ahí mi afán de darle la mayor difusión posible.
- ¿Es un comprador compulsivo?
Sí. Y es tremendo. Desde objetos a suscripciones a periódicos pasando por aplicaciones y plugins para mis blogs que luego no sé utilizar porque está todo en inglés.
- ¿La flor que más le gusta?
La hortensia. Me transporta a mi infancia, a mi adolescencia y a mi tardoadolescencia. Regina Buitrago dice que es una bella flor sin aroma. Además, simboliza la paz, la pureza, la gentileza y la gracia.
- ¿El pájaro que prefiere?
El petirrojo, un pájaro pequeño con un significativo plumaje naranja en pecho y cara. La energía de este pájaro te enseña cómo avanzar con gracia, tenacidad, perseverancia y afirmación en la vida, dejando a un lado los dramas personales.
- ¿Sus autores favoritos en prosa?
Por salirme un poco de la norma: Álvaro Cunqueiro, Dolores Redondo, Edgar Allan Poe, Gonzalo Torrente Ballester, Eduardo Blanco Amor, Ramón María del Valle-Inclán, Emilia Pardo Bazán, Luis Mateo Díez, Margaret Atwood, Cristina Campos…
- ¿Sus poetas?
Garcilaso de la Vega, Elvira Sastre, Alejandra Pizarnik, William Shakespeare, Fernando Pessoa, Rosalía de Castro, Francesco Petrarca, Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer, Charles Baudelaire, Celso Emilio Ferreiro…
- ¿Un héroe de ficción?
El Capitán Trueno y su caballo Goliath. Es un caballero de la Edad Media que siempre en compañía de personajes como Crispín, libraba interesantísimas batallas como defensor de la justicia.
- ¿Una heroína?
Selma Lagerlöf, escritora sueca. Fue la primera mujer en hacerse con un Premio Nobel de Literatura en 1909. En concreto, por su obra El proscrito.
Carmen Martínez Sancho, primera doctora y catedrática en la enseñanza secundaria de España en los años 20.
- ¿Su compositor favorito?
Teniendo en cuenta mi acentuada arritmia musical, mi incapacidad de seguir un ritmo polifónico y la de coordinar movimientos con el compás de una canción, me conformo con buenos compositores de letras de los años 80 a nuestros días: Enrique Urquijo, Juan Carlos Calderón, Carlos y Juan Azcárraga, Antonio Vega, Andrés Suárez, Manuel Alejandro, Cecilia, Joaquín Sabina, André do Barro…
- ¿Su pintor preferido?
Carlos Azcárraga. Fallecido por un crudelísimo cáncer de colon, pero, desde joven, con una creatividad ilimitada.
- ¿Su héroe de la vida real?
Mi padre, ya fallecido. Médico de vocación filantrópica, trabajó casi cuarenta años de sol a sol. Sólo pasó en cama tres días por una otitis. Siempre trabajando, sábado, domingo, incluso en el atrio de la iglesia de María Auxiliadora de la Ronda de Atocha 25 analizando radiografías o análisis clínicos.
- ¿Su nombre favorito?
Jorge, Carlos, Juan, Luis, Lola, Rosa… Nombres que no superen las dos sílabas.
- ¿Qué hábito ajeno no soporta?
Interrumpir constantemente al hablar, criticar todo sin aportar soluciones porque «ese no es mi trabajo», ser chismoso y hablar siempre mal de todos, despreciar a la gente porque sus gustos no coinciden con los míos, creerse saber de todo, es decir, los «güiquipedios andantes»…
- ¿Qué es lo que más detesta?
No devolver yo ni que me devuelvan lo prestado: libros, dinero o una calculadora para un examen. Tener cero de autocrítica, pero juzgar sibilinamente a todos. Usar frases tipo: «yo digo las cosas como son», pero solo para ser groseros. Creer que dar «consejos» no solicitados es sinónimo de sabiduría. Si hablamos de mi físico, el exceso de sudoración que sufro y los lunares y… La impuntualidad.
- ¿Una figura histórica que le ponga mal cuerpo?
En la época actual, Putin o Maduro
- ¿Un hecho histórico que admire?
La caída del muro de Berlín.
- ¿Qué don de la naturaleza desearía poseer?
De los espirituales, la fortaleza. De los no espirituales, el oído. Toda mi vida he querido fortalecer mi espíritu y tocar la guitarra o el piano, pero he fracasado estrepitosamente.
- ¿Cómo le gustaría morir?
De noche, durmiendo. En mi familia tengo suficientes ejemplos de sufrimiento físico que no sé si lo soportaría.
- ¿Cuál es el estado más típico de su ánimo?
Nostálgico, contemplativo, menesteroso, triste, anhelante, vergonzoso…
- ¿Qué defectos le inspiran más indulgencia?
Ingenuidad, torpeza física, inseguridad, sentimentalismo, dificultad para decir «no», indecisión, no captar las «indirectas».
- ¿Qué es lo que menos le gusta de su aspecto?
Claramente, el irme haciendo viejo. Como decía Celestina: la vejez es una cueva de enfermedades. Mi andar pausado. Sé que crispa a mucha gente. Mis lunares y manchas propias de la edad. A nadie le pueden gustar. Mi cintura que cada vez es más ancha, como si fuera el muñeco de Michelín. Mi boca, pero una iatrofobia, que muy pocos creen que sufra, me tiene bloqueado absolutamente. Aparte del raquitismo de mi economía.
- ¿Tiene un lema?
Lo leí en un libro de un autor gallego o eso creo. Lo mismo es una invención mía: Imaxina sen límites, escribe sen medo. (Imagina sin límites, escribe sin miedo). No sé si es un lema: Existimos mientras nos recuerdan. (Carlos Ruiz Zafón).
- ¿Orientación sexual? (Heterosexual, homosexual, bisexual, etc.)
Heterosexual.
- No podría vivir sin…
Leer, escribir, esperanza, salud, espiritualidad, libertad para ser uno mismo, creatividad personal, reconocimiento personal, recibir afecto sincero, mirar a los ojos a una mujer…
- ¿Una manía/una rutina/un ritual que si no lo haces te estropea el día?
El desayuno. Uno o dos cafés con leche y algo de bollería industrial.
- Cuando llega la Navidad…
Me encierro más en mí mismo. No la soporto por todas las sillas vacías que hay a mi alrededor.
- De niño quería ser como… ¿Conserva alguna cosa de la niñez?
Un adulto con la profesionalidad de mi padre. No guardo nada por el «injusto escrutinio» que se hizo de «mis cosas», era el pequeño, cuando nos mudamos de Santa María de la Cabeza a Hermanos Miralles.
- ¿Le hubiera gustado vivir en otra época/país?
No. Rechazo a las personas que dicen que les gustaría vivir en la Edad Media, en el Renacimiento, en los tiempos de Cleopatra o de Julio César… Pero, claro, ¡¡¡en las capas altas de la sociedad!!! Ser un plebeyo era terrible.
- ¿Trae a la memoria alguna relación anterior o pasa horas pensando «qué hubiera pasado si…»?
Decisiones que tomé en la tardoadolescencia y que todavía hoy no comprendo. Todo debido a mi pusilanimidad ante la presión de la familia. Soy un cobarde. Soy un irresoluto encogido.
- ¿La última obra que ha leído?
Relectura de La Santa Compaña de Lorenzo G. Acebedo (regalado por una exalumna) y la Poesía Completa de Idea Vilariño. Ahora estoy leyendo Siempre hay un precio de Álvaro Urquijo, regalado por un compañero de trabajo.
- ¿La última manifestación a la que fue o petición online por una causa?
Por la igualdad salarial de los concertados y la enseñanza pública.
- ¿Es usuario activo en las redes sociales?
Mínimamente. Tengo cuenta en Instagram, pero no sé hacer nada más que colgar pequeños textos de diversos autores o propios. Nada más. @maiztogores.
- ¿Vegetariano o vegano? ¿Cocina o calienta platos preparados o encarga a comida china o pizzas?
Ni vegetariano ni vegano, pero «comedor muy malo». Como el ejemplo que pone la RAE en su diccionario soy un «comedor remilgado y maniático».
- ¿Está enganchado a algún juego en el móvil o juego online por ordenador?
No. Juegos, nada. La falacia para tener casi todo el día el móvil en la mano es «por si me llaman» o «para estar bien informado».
- ¿Es adicto a la mensajería instantánea?
Sí. Estoy enganchado a «guasap». Disfruto escribiendo «guasaps» largos, muy largos. Eso sí, con un absoluto respeto ortográfico, gramatical y de estilo.
- ¿Soportaría una semana sin Internet?
No. Creo que muy pocas personas soportarían una semana sin internet. Mucha gente dice que sí, pero desde la seguridad de que nunca va a ocurrir dicha circunstancia. Un apagón de unas horas y nos agitamos como una coctelera.
- ¿Está informado del mundo?
Lo justo. Estoy saturado. La tromba de información permanente que sufrimos ha logrado que ciertos acontecimientos los observe de reojo. Además, las «noticias falsas» prostituyen el día a día.
- ¿Coche, bici o transporte público?
Transporte público. No tengo carné de conducir, por lo que no poseo coche. Tampoco bicicleta. Ni las públicas. Por lo tanto, transporte público y, en contadas ocasiones, taxis.
- ¿Practica deportes? ¿Sigue eventos deportivos por televisión?
En estos momentos no practico ningún deporte. Ninguno. Y «me regañan» por ello. Hubo un tiempo que practiqué la natación, pero soy muy mal nadador. Nunca he sabido respirar bien y eso que le echado horas. Desde muy pequeño he seguido al Madrid de fútbol y baloncesto, pero desde hace tres años no veo ni oigo nada en directo. Debo cuidar mi salud y la tensión nerviosa con la que vivía estos eventos deportivos no se la recomiendo a nadie medianamente sano.
- Música favorita/Música que odia.
Mi música favorita gira en torno a los años 80 españoles, pero también me gustan los cantautores actuales o del pasado. Los Secretos, claro está. No soporto el reguetón.
- Una canción que no se cansa de escuchar…
Cualquier canción interpretada por Enrique Urquijo. Trenes perdidos de Los Secretos. El hombre del piano de Ana Belén. Las cuatro y diez de Luis Eduardo Aute. Chicas de colegio de Mamá. Samba pa ti de Santana. Camino Soria de Gabinete Caligari. El sitio de mi recreo de Antonio Vega. Chica de ayer de Nacha pop. Lela de Dulces Pontes y Carlos Núñez. Alborada gallega y Muiñeira de Chantada, interpretadas por Carlos Núñez y Los Chieftains. Sellado por un beso de Bobby Vinton. El gato que está triste y azul de Roberto Carlos. Palabras de amor de Serrat Y muchas más…
- ¿Película y/o serie favorita?
Me impactaron El graduado, El padrino, La naranja mecánica, El guateque, La gata sobre el tejado de zinc caliente, Matar un ruiseñor… Me encanta El club de los poetas muertos. Fiebre del sábado noche…por la edad. Series favoritas: de la TVG, Mareas vivas. De TVE, Los gozos y las sombras, Fortunata y Jacinta y La Regenta y estadounidense, Dallas.
- El próximo verano/invierno/Navidad/feria local le gustaría…
Sé que es un imposible. No volver a pasar un tórrido verano en Madrid. No lo soporto. Pero sé que volverán.
- Antes le gustaba, ahora no…
Viajar a Santiago. ¿Ahora? No. Mi tendencia a la asociabilidad «ha logrado», con mi anuencia, que me sienta un extranjero en la ciudad donde nací. Es escalofriante, y me hace llorar sin lágrimas, pasear por Compostela ―ciudad que «he pateado» y «consumido» cientos de veces― y sentirme en ella un auténtico foráneo.
Asistir al teatro. He ido decenas de veces desde adolescente, he promovido ir con alumnos en el colegio, y hoy, acomodado en unos pocos metros cuadrados en torno a mi casa, he dejado de acudir. Lamentable.
- Dice que le gustaría hacer… pero no se pone a ello.
Escribir una novela sobre mi familia. No me pongo a ello porque tengo muy mala memoria y porque no soy capaz de escribir con absoluta sinceridad y libertad. Han fallecido muchos miembros de mi familia y no me parece correcto hablar de ciertos temas en los que están involucrados. Lo bordeo en mi blog cuando escribo episodios de Hatroz.
Estudiar inglés o italiano.
- ¿Sueña con vivir en otro lugar?
Sí. Hablo de sueños. Desde hace años ha crecido en mi interior vivir en un pueblo gallego costero tipo Malpica de Bergantiños, Muxía, Camelle, Muros, Porto do son, Cambados… Quizá por cómo me resiento física y emocionalmente con temperaturas como ahora mismo ―8 de la mañana y 29 grados―. No lo aguanto.
- ¿Le ha molestado alguna pregunta?
No. Me ha molestado enormemente el orden. Yo hubiera establecido otro muy diferente. (A la sombra del verbo) (1995–2025)